Tras estimar íntegramente el recurso extraordinario por infracción procesal y casación formulado por nuestro letrado José Ignacio Antolín, el Alto Tribunal, en una sentencia que sienta jurisprudencia, confirma la naturaleza compleja de este producto financiero, asimilando los deberes de información precontractual de las entidades financieras para su comercialización, con los de otros instrumentos financieros sobre los que ya existe nutrida jurisprudencia. La resolución es muy importante dado que establece con claridad las consecuencias y riesgos derivados de una comercialización incompleta o engañosa, también cuando se trata de bonos estructurados y referenciados a la variabilidad de otras subyacentes, y puede ser útil a centenares de clientes minoristas que han perdido sus ahorros tras contratar este producto.

En este caso, el riesgo principal se concreta en la dificultad de advertir, sin una información suficiente y detallada, de la sujeción del capital invertido a la evolución de las subyacentes, lo que pone en riesgo el importe invertido, y no solo la rentabilidad, que es lo que ocurre en la mayoría de bonos y depósitos estructurados; es decir, si el capital está o no garantizado. En este caso la entidad Bankinter comercializó el bono SANTEF mediante el suministro de información insuficiente, y sin hacer hincapié en este riesgo específico y esencial.

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